23 de diciembre de 2011

Un campeón con sentido del humor

El campeón del Mundo José Raúl Capablanca es uno de los jugadores más admirados de la historia. Él era consciente de su talento. Justo antes de su match frente a Alekhine por el Cto. del Mundo uno de sus amigos, sorprendido por la confianza en su talento, le avisó: "Mejor es ser campeón sin juego, que ex-campeón con mucho honor". Quería que no se preocupase tanto de su juego y sí del resultado. Ante esto un indignado Capablanca respondió: "Jamás en los próximos mil años me ganará Alekhine una partida".
Capablanca perdió su corona de campeón unos meses después ante el citado Alexander Alekhine. Poco después Capablanca se encontró con su amigo en un club de ajedrez y le ignoró adrede, éste no se desanimó y en voz alta gritó: "Ahora ya han transcurrido mil años. ¡Y quien sabe si también llegará pronto el enterrador!". Se hizo un silencio sepulcral y todo el mundo temió un violento escándalo. Pero cuando Capablanca, encolerizado, se fijo en el semblante tragicómico de su amigo, se transformó y ambos rompieron en una sonora carcajada.

22 de diciembre de 2011

El maestro apaleado

El maestro Robert Graham Wade se hizo "famoso" por su actuación en unas simultáneas.
Wade jugó ante 30 rivales, consiguió entablar en 21 partidas y perdió las otras 9. Es difícil encontrar una sesión de simultaneas dada por un maestro en la que este reciba una paliza semejante. ¿Alguien conoce a algún maestro que haya recibido un castigo similar?

18 de diciembre de 2011

El caché de Bobby

Bobby Fischer con 15 años era un ajedrecista famoso y conocido en todo el Mundo, por ello era requerido para jugar sesiones de simultaneas.
Relacionado con este tema un compañero de tablero le preguntó por la tarifa que cobraba en este tipo exhibiciones, Fischer contestó: "500 dolares" (una cifra alta para la época). Sorprendido el maestro le preguntó: "¿Y has dado muchas?", a lo que el genial jugador norteamericano contestó: "Hasta ahora, ninguna".
Fischer sería lo que sería pero hay que reconocerle que hizo mucho por mejorar las condiciones de lo jugadores.

17 de diciembre de 2011

Niños, boxeadores y tableros

Os dejo la columna de Pérez Reverte en la que habla del ambiente que vivió en la final de maestros.

Niños, boxeadores y tableros


Ambiente ajedrecístico espléndido en la Alhóndiga de Bilbao, donde disfruto como un gorrino suelto en campo de mazorcas. Nivel intenso y emoción asegurada. Se juega la Final de Maestros -la primera parte fue en Sao Paulo- en una ciudad que en los últimos años se ha vuelto en extremo acogedora, cuidada y serena. Llevo aquí tres días como espectador privilegiado del juego de los más grandes: Anand, Carlsen, Aronian, Nakamura, Vallejo y mi querido Ivanchuk -el que jugaba contra un huevo pasado por agua-, se baten silenciosamente tras el cristal de una vitrina insonorizada; pecera en torno a la que se agolpa el público, que de ese modo puede presenciar, como si estuviese en pie junto a la mesa de los jugadores, el desarrollo de las partidas. Y algo más allá, en largas filas de tableros, aficionados adultos y niños juegan las suyas, dando entre unos y otros a la antigua lonja de grano bilbaína un fascinante aspecto de templo del ajedrez; de ese noble y viejo arte menospreciado por gobiernos y ministros de presunta Educación y de presunta Cultura, que incluso gente bien dispuesta, limitando mucho el ámbito del asunto, considera sólo un deporte, o un juego.

Observar en la Alhóndiga al público y a los jugadores aficionados es tan interesante como seguir los movimientos de los grandes maestros. Los niños, en especial, atraen la atención por la seriedad con que enfrentan al adversario, el aflorar de emociones ante la situación comprometida, la jugada brillante o equivocada, la victoria o la derrota. Los hay, sobre todo algunos de los más pequeños, que no pueden contener las lágrimas al verse víctimas de un jaque mortal o advertir que acaban de cometer un error que les costará la partida. También sigo atento el juego de algunas niñas que actúan con letal eficacia; como una de doce años, cinta en el pelo y uniforme escolar, que cada vez que mueve una pieza mira penetrante a los ojos de su adversario -un muchachito regordete de expresión concentrada e inteligente- como intentando comprobar en ellos el efecto de la jugada, y que acaba venciendo tras sacrificar dos peones con mucha intrepidez.

Estoy apoyado en una de las columnas, mirando la sala mientras pienso en mis cosas -parte de la novela que ahora escribo transcurre en el marco de un torneo internacional de ajedrez-, cuando uno de los niños cuyas partidas presencié se me acerca. Es rubio y flaco, de ojos azules, tan fríos que parecen peligrosos. Tendrá unos diez u once años. Su monitor ha debido de contarle a qué me dedico, porque se apoya en la columna a mi lado, y muy serio y decidido dice: «No escribas nada sobre mí, porque acabo de perder dos partidas». Intento consolarlo indicándole la gran urna de cristal donde juegan los mejores del mundo. «Lo importante es luchar bien hasta el final -comento-. También ellos, antes de ser campeones, perdieron muchas veces». Durante cinco segundos silenciosos, los ojos azules siguen la dirección de mi mirada. Después el niño se encoge de hombros, despectivo, y dice: «Ellos no perdieron, como yo, dos partidas contra Íñigo Biurrun», y se marcha, cabizbajo, tras mirarme como si yo fuera gilipollas.

Y es que el ajedrez también es eso. Al menos para un jugador mediocre como el arriba firmante, cuya limitada eficacia en el tablero queda compensada por el placer de observar y gozar cuanto ocurre en torno a él. Lo que hay entre partida y partida, o detrás de cada una de ellas: los grandes maestros, los jugadores y sus mundos particulares, el público -muchas mujeres aficionadas veo en Bilbao- con sus personajes pintorescos y sus frikis. Porque tengo esta certeza: si hay un territorio fronterizo con Frikilandia, donde a veces coinciden de forma asombrosa la inteligencia extrema y el pintoresquismo más singular, ése es el mundo ajedrecista. Un ejemplo es el individuo que toma el relevo del niño que acaba de dejarme solo -sigo recostado en la columna, mirando a los jugadores-: fulano flaco, treintañero, que se apoya en una muleta. «¿Conoce el chess boxing?», me pregunta a bocajarro. Respondo que no tengo el gusto, de momento. Entonces sonríe con media boca, donde tiene una cicatriz, y me ilustra. Lo inventó un alemán, cuenta. Uno muy aficionado tanto al boxeo como al ajedrez. Y consiste en eso mismo: asaltos alternativos de boxeo y ajedrez, uno en un ring con guantes y otro ante un tablero. Y puede ganarse por jaque mate, por puntos o por K.O. Lo escucho con el natural interés, y al acabar la exposición pregunto cuántos jugadores de chess boxing hay en España. Entonces tuerce la cicatriz de la boca, muy serio, como si la respuesta fuera obvia: «Otro y yo -dice-. O sea, dos».

16 de diciembre de 2011

Fotografías de la expedición vasca en Benidorm

Gracias a J. Manuel por las imágenes.




13 de diciembre de 2011

Nowinchess.com

Gerardo Fernández, socio de Zuri Baltza, ha puesto en marcha una página web dedicada en exclusiva a los torneos que se retransmiten por Internet: Nowinchess.com

Está en inglés porque tiene una vocación totalmente opuesta a la página del ajedrez vasco. Mientras que Ajedrez vasco quiere ser una web interesante para los ajedrecistas vascos Nowinchess.com pretende llegar a todo el mundo.

Los torneos vascos que se retransmitan en directo van a aparecer siempre para contribuir a su mayor difusión.

Mucha suerte con tu iniciativa Gerardo. Tu página web va directa a mis enlaces.

Para visitar la web pinchad aquí.

12 de diciembre de 2011

M. Botvinnik

Mikhail Botvinnik fue campeón del Mundo durante muchos años. Siempre fue partidario del análisis exhaustivo y de no jugar muchos torneos. Odiaba las partidas rápidas y los problemas que no tuvieran una partida como referencia.
Se sabe que tenía algunas manías (como muchos jugadores); una de ellas era que no soportaba el ruido, si en la sala de juego había ruido era incapaz de concentrarse. Para minimizar este defecto empleó un método muy sencillo, cuando entrenaba analizando variantes ante el tablero o jugando partidas creaba de modo artificial un ambiente ruidoso poniendo la radio a gran volumen o conectando algún electrodoméstico. 
Parece que este método le dió excelentes resultados y Botvinnik dejó de reaccionar negativamente ante los ruidos e incluso llegó a no notarlos.

11 de diciembre de 2011

Vida de A. Alekhine









Para los fans de M. Tal



Karpov comentando el match Fischer - Spassky



Win at Chess







Análisis del Short - Anand en Londres

Vladislav Tkachiev, el hombre que no necesita presentación

El jugador Vladislav Tkachiev es conocido por su habilidad en partidas blitz. Un exceso de ego hizo que le comentase a su compañero Eduard Gufeld :"si hubiera un Campeonato del Mundo a dos minutos, yo sería el campeón".
Para desgracia de Tkachiev se organizó ese Campeonato (no oficial) y fue ganado por Karpov. Eduard Gufeld, recordando la brabuconería de su colega, se mofó de él comentándole: "¿Por qué no creamos el Mundial 'alternativo' de partidas relámpago, es decir, a ver quien pulsa el botón más rápido?".

Sin embargo la anécdota más sonada de Tkachiev no es esta sino el incidente que protagonizó recientemente. Se presentó ebrio a un torneo en la India y se quedó dormido. Perdió al no poder pasar el control.

10 de diciembre de 2011

Bobby Fischer vs Boris Spassky

Una curiosa anécdota de Cecyl Purdy

Todos recordamos la anécdota entre Illescas y su mujer. Esta es parecida.

El 4 veces campeón de Australia Cecyl Purdy (también campeón del Mundo por Correspondencia) se estaba jugando su quinta corona de campeón de su país, si ganaba en la última ronda conseguía el título.
El azar hizo que su rival en esa última ronda fuese John Spencer Purdy... su hijo. Muchos especularon con que el hijo dejaría ganar al padre, pero a las pocas jugadas pudo verse que no sería así. Tras una dura lucha John Purdy venció a su padre, con lo que este se quedó sin el título.
Al perder consu hijo Cecyl se levantó de su asiento, se secó el sudor y comentó medio en broma:
- ¡Esto ocurre por enseñar a los hijos a jugar al ajedrez!

La verdad es que la vida de Cecyl Purdy da para muchas anécdotas. Era tan apasionado al ajedrez que falleció de un ataque al corazón mientras jugaba. Su hijo lamentablemente nos dejo el 27 de Agosto del presente año. La foto es de Cecyl.

El gran Capablanca

Torneo de New York de 1927. Allí se dan cita varios de los mejores jugadores del planeta, entre ellos José Raúl Capablanca.
Capablanca comenzó de forma brillante y varias rondas antes de finalizar el torneo parecía claro que la victoria sería suya. Un amigo le hizo un reproche irónico sobre su manifiesta superioridad, Capablanca le dijo que iba a hacer tablas en las partidas que quedaban.
En una de esas partidas le tocó enfrentarse con Aaron Nimzowitsch (escritor de "Mi sistema" y "La práctica de mi sistema"). Cuando terminó la apertura Capablanca le envió una nota a su rival a través del árbitro que ponía : "Le ruego que deje usted de jugar tan mal o no tendré más remedio que ganarle ".

9 de diciembre de 2011

La india de rey que tumbó al campeón del mundo

El loco Ivanchuk

En los años 80 la selección juvenil de la URSS hizo una gira por Europa, una de las escalas era París donde jugarían contra la selección absoluta francesa.
La expedición estaba comandada por el GM Alexei Suetin, experimentado entrenador muy apto para conducir a jóvenes promesas. En cada ciudad solía organizar excursiones para sus pupilos y en París decidió que tenían que visitar la Torre Eiffel y Nôtre Dame.
Al reunir a todos sus pupilos para la visita se dió cuenta de que faltaba Vassily Ivanchuk, tras estar un rato esperando decidió subir a su habitación a ver qué ocurría. Al preguntar a Vassily el motivo de su retraso este contestó: "No voy a ir". Suetin se preocupó y le preguntó: "¿Por qué? ¿Acaso no te encuentras bien?". La repuesta de Ivanchuk dejó atonito a Suetin: "Me encuentro bien, pero tengo que estudiar el Informator (revista que publica novedades teóricas del ajedrez)". Suetin trató de convencer a su pupilo: "El Informator siempre lo tendrás contigo, pero quiza no vuelvas a ver una ciudad tan maravillosa como París". No sirvió de nada y Vassily se quedó en la habitación mientras sus compañeros disfrutaban de una de las ciudades más bonitas del planeta.
Lo del título va con todo el cariño hacía Ivanchuk.